El Sello de la Rosa

Un espacio donde podrán encontrar un poco de mis emociones.
Poemas y pensamientos de Laura Zyanya Bastida.
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domingo, 25 de noviembre de 2012

ENGAÑO




¿No ves acaso niña la delgadez de tu cuerpo? 
Apresada tu alma, te engaña el espejo...
¿Quién te causó tal herida, qué te llevó a tal infierno? 
¿Acaso es que dormida has conocido el destierro?

Tu paso es vacilante, 
tu sonrisa un llanto eterno, 
no lo esconde el maquillaje... 
¿Quién te expulsó desde el cielo?

Zyanya@
© Derechos Reservados


miércoles, 30 de mayo de 2012

SIN SENTIDO


No creía en la claridad del día,
ya antes le había quemado los ojos,
le llenó de llagas el cuerpo
aun si los demás no lo notaban.

Había recorrido caminos
que alcanzan los valles y cruzan las montañas,
tocó el cielo alguna vez
al rozar unos labios.

Hoy sonreír era un acto revulsivo
corrompida el alma ,
no encontraba sentido
a las horas serenas.

Amó alguna vez 
como aman los buenos,
los que lo entregan todo
sin importar el sol que les calcina.

Le agotó la fe el pago en mal
al amor de tantos años,
ya sólo destilaba veneno,
sin encontrar paz
fue sembrando en otras el infierno.

Hasta que la luz de la luna 
se apiadó de él, 
hizo que la noche 
le besará los párpados
Y le regalará la muerte.

Zyanya@
© Derechos Reservados

lunes, 13 de febrero de 2012

EL ENGAÑO




Él ha desnudado mi piel para vestirla de besos, 
cubrió la montaña de mis pechos con su mano abierta 
y bebió del río en mis valles, he sido amante y señora entre sus brazos, 
su mirada me ha dibujado incontables veces, sí, lo sé amante y amado.


Como caprichosa niña he jugado en su lecho dejando huellas ardientes en su espalda, 
incontables veces lo he castigado con mis gritos que no siempre logra ahogar,
sonríe satisfecho, y ante el festín que no siempre termina en nuestra cama, 
es llama ardiente que en mi cuerpo sin control se extingue.


Le he escuchado mil veces ser un león domesticado 
ante las palomas de mis manos que vuelan por su cuerpo,
entre besos, una y otra vez repite que me ama, yo le creo, 
extasiada de amarlo me sumerjo en la lava ardiente de su volcán que estalla.  


Y cuando duerme, cuando el silencio reina en nuestra casa, 
apagado el fuego de la hoguera encendida en nuestros cuerpos, 
lo miro y me pregunto... Por qué? 
Si es feliz en mi mesa y en mi cama... Por qué con otra me engaña? 


Zyanya@